México podría ser el pionero latinoamericano del Reúso Potable Directo

Nuevo León ya tiene camino andado con proyectos de Reúso Potable Indirecto

La gestión del agua en América Latina atraviesa un momento de transformación histórica en el que México parece haber tomado la delantera mediante un cambio de paradigma legal que promete redefinir nuestra relación con el recurso hídrico. La nueva Ley General de Aguas introduce una modificación sutil pero revolucionaria al redefinir el agua potable bajo criterios estrictos de salud y calidad en lugar de basarse en el origen de la fuente. Este detalle técnico abre la puerta a fuentes no convencionales, incluyendo las aguas residuales tratadas, siempre que se cumplan los estándares de seguridad más rigurosos.

Lo que hace que este avance sea especialmente relevante es la inmediatez de su implementación, puesto que se espera que en los próximos 120 días se publiquen las regulaciones secundarias y las normas técnicas necesarias para dar operatividad a este marco legal. En paralelo, el Programa Nacional de Infraestructura de la Calidad 2025 ya propone una futura Norma Oficial Mexicana (NOM) que definirá los límites de calidad y los requisitos sanitarios para el agua regenerada destinada a la potabilización, formalizando finalmente este concepto dentro del andamiaje regulatorio nacional.

La experiencia de Nuevo León

Este avance normativo encuentra un terreno fértil en proyectos que ya están en marcha, como los esfuerzos de Nuevo León para consolidar el Reúso Potable Indirecto (RPI). Tras la crisis hídrica que afectó a Monterrey en 2022, el gobierno estatal y Agua y Drenaje de Monterrey emprendieron un ambicioso proyecto para enviar agua residual tratada con tecnología de punta hacia las presas de la región, como La Boca y Cerro Prieto. Esta iniciativa busca que el agua regenerada pase por un proceso de dilución natural y un tratamiento adicional antes de integrarse a la red de distribución potable. Sin embargo, con el nuevo marco legal que se gesta en el país, México tiene la oportunidad de saltar directamente al Reúso Potable Directo (RPD), una práctica que prescinde de los reservorios intermedios y que ya ha demostrado su éxito en lugares como Windhoek o diversos condados de Texas y California.

La formalización de la figura del agua regenerada permitirá que estados como Nuevo León, que ya cuentan con una infraestructura avanzada de tratamiento secundario y terciario, puedan optimizar sus inversiones y reducir las pérdidas por evaporación que ocurren en las presas. Desde la perspectiva de El Acuífero, este movimiento posiciona a México como un laboratorio de innovación para toda la región, demostrando que la seguridad hídrica no depende de la cantidad de agua disponible en las fuentes superficiales tradicionales, sino de la capacidad tecnológica para cerrar el ciclo del agua.

Siguiente
Siguiente

Oportunidades para el sector del agua en Venezuela