¿Sabes cuál es el proyecto latinoamericano de desalación más importante de 2026?
La obra presenta un 93% de avance
Con un avance constructivo que supera el 93%, este megaproyecto de la desalinización en el norte de Chile se prepara para su inminente puesta en marcha. Se trata de una proeza de la ingeniería que desafía la gravedad y la geografía para liberar a la cuenca de Calama de la extracción continental
Distrito Norte
Objetivo 2030 (Cochilco): Lograr que el 70% del agua de procesos mineros provenga del mar. Esta planta es el motor principal para dicha meta.
Vida Útil: 29 años (operación asegurada hasta el año 2055).
Con una inversión estimada que supera los 1000 millones de dólares y una capacidad instalada de 1956 litros por segundo la Planta Desalinizadora Distrito Norte se perfila como la respuesta definitiva a la pregunta que titula este artículo de El Acuífero. Este coloso de la infraestructura hídrica destaca tanto por ser el proyecto de mayor envergadura en toda América Latina para este año como por ser el más cercano a entrar en operación definitiva.
Sin embargo, antes de profundizar en su monumentalidad es crucial hacer una aclaratoria que ha generado cierta confusión especialmente de cara al sector foráneo a América Latina. Es muy posible que en ocasiones la verdadera magnitud de este proyecto quede solapada en la opinión pública internacional por la Planta Desaladora Norte o PDN, una instalación que ya se encuentra en pleno funcionamiento abasteciendo a la ciudad de Antofagasta y que lleva un nombre casi idéntico. La obra que nos ocupa hoy es una infraestructura nueva y completamente distinta cuya envergadura merece un reconocimiento propio para evitar confusiones en los mercados globales.
En esta edición los reflectores apuntan a la Planta Desalinizadora Distrito Norte de Codelco desarrollada por el consorcio Aguas Horizonte. La obra constituye una infraestructura clave para el suministro hídrico de la minería del cobre y se emplaza en el kilómetro catorce de la ruta costera al sur de la comuna de Tocopilla. Con un avance de ejecución del 93% la iniciativa ha entrado de lleno en su fase de puesta en marcha. En este contexto ya se inició la operación parcial de los sistemas de suministro eléctrico orientados particularmente a energizar el recinto principal y las dos primeras estaciones de bombeo.
El proceso integral de habilitación operativa se extenderá hasta el tercer trimestre de este año para dar inicio formal a la operación de largo plazo administrada por la empresa matriz fundada por Marubeni Corporation y Transelec. Este importante progreso ha permitido arrancar de manera secuencial las pruebas operacionales lo que marca el tránsito desde la etapa de construcción hacia la fase de operación con un foco riguroso en pruebas, ajustes y validaciones técnicas para asegurar un funcionamiento completamente seguro y eficiente.
La red de trabajo incluye obras marítimas con inmisarios de captación de agua de mar junto a un emisario y una sentina de bombeo que alimentan al complejo desalador. Desde allí el líquido purificado inicia su ascenso empujado por tres inmensas estaciones de bombeo a través de aproximadamente ciento sesenta kilómetros de tuberías. El recorrido culmina en un gran reservorio de agua producto emplazado en la División Radomiro Tomic con una capacidad de 250 millones de litros. Desde ese punto nacen veintitrés kilómetros adicionales de líneas de distribución que abastecerán a las divisiones Radomiro Tomic, Chuquicamata y Ministro Hales asegurando una vida útil del proyecto definida en veintinueve años con operaciones estimadas hasta el año dos mil cincuenta y cinco.
El fin de la extracción continental
De acuerdo con las proyecciones y catastros oficiales de la Comisión Chilena del Cobre el sector minero proyecta que hacia el final de esta década más del setenta por ciento del agua utilizada en sus procesos provenga del mar y la entrada en operación de esta planta es el motor principal para alcanzar esa meta oficial.
Más allá de las formidables cifras de ingeniería y las inversiones multimillonarias el verdadero valor de este proyecto radica en su impacto medioambiental y social. Durante décadas la inmensa maquinaria productiva del norte chileno dependió de los limitados acuíferos y recursos superficiales de la región. La inminente puesta en marcha de la Desaladora Distrito Norte marca un punto de inflexión histórico que significa el inicio del fin de la extracción de agua continental en la cuenca de Calama por parte de la estatal minera.
Esto se traduce en liberar una presión crítica sobre un ecosistema sumamente frágil permitiendo que las reservas naturales de agua dulce subterránea comiencen un lento pero vital proceso de recuperación para beneficiar de forma indirecta a las comunidades locales y la biodiversidad del desierto. Mientras esperamos el corte de cinta oficial en los próximos meses este coloso de Tocopilla ya nos deja una lección clara sobre la lucha contra la escasez hídrica y el cambio climático al demostrar que las soluciones no siempre consisten en buscar nuevas fuentes donde ya no las hay sino en tener la audacia técnica de llevar el océano hasta la cima de la montaña.