¿Es la desalinización una solución viable para la crisis de agua en Venezuela tras el terremoto?

Foto: Federico PARRA/AFP

Las plantas móviles de ósmosis inversa de tipo plug-and-play surgen como la respuesta más ágil y autónoma ante el colapso de la red hídrica en el estado costero de La Guaira

El reciente doble terremoto del pasado 24 de junio de 2026 en Venezuela, que golpeó al estado costero de La Guaira y dejó un lamentable saldo de víctimas y pérdidas materiales, evidencia la vulnerabilidad de la infraestructura de servicios básicos ante eventos catastróficos. Con el suministro de agua potable restablecido apenas a un 68% en las zonas afectadas tras el sismo, la búsqueda de alternativas de abastecimiento inmediato se convierte en una urgencia. 

En poblaciones del litoral afectadas por el fenómeno sísmico, como Catia La Mar y Naiguatá, los damnificados requieren acceso a recursos hídricos seguros para el consumo humano y el mantenimiento de condiciones higiénicas que prevengan brotes infecciosos. El colapso generalizado de la red de tuberías y los sistemas de distribución tradicionales, inhabilitados por los desplazamientos del terreno, obliga a buscar soluciones tecnológicas alternativas. En este escenario, los sistemas de desalinización portátiles emergen como la única estrategia viable para garantizar el suministro inmediato. Gracias a su configuración compacta y reducida masa, estas unidades de ósmosis inversa pueden movilizarse a través de relieves accidentados o zonas aisladas por vía terrestre, lo que permite incluso el despliegue aéreo mediante helicópteros para alcanzar los puntos geográficos de mayor vulnerabilidad.

Estos sistemas móviles se diseñan bajo el concepto de conectar y usar, y suelen ensamblarse dentro de contenedores de transporte estándar. Esta modularidad elimina la necesidad de realizar obras civiles complejas, ya que los equipos solo requieren una superficie llana y una conexión a la toma de agua marina. Además, su operación resulta sencilla debido a altos niveles de automatización interna que permiten el control a distancia sin requerir técnicos especializados in situ. 

Asimismo, el abastecimiento terrestre mediante camiones cisterna congestiona las vías de comunicación afectadas. En estas crisis, las carreteras deben quedar libres para el tránsito prioritario de ambulancias, alimentos y maquinaria pesada para la remoción de escombros en las labores de rescate. La desalinización in situ elimina esta dependencia logística al producir agua potable de forma autónoma directamente en la costa. 

El traslado de maquinaria pesada para las labores de rescate es urgente. Foto: Juan Barreto - AFP

Un reto fundamental para estas plantas en zonas de desastre es el suministro de energía. La ósmosis inversa necesita presiones elevadas para separar las sales, lo cual se resuelve mediante generadores diésel integrados o con sistemas híbridos de paneles solares y baterías. El uso de recuperadores de energía de cámara isobárica resulta indispensable aquí para disminuir la potencia necesaria hasta en un sesenta por ciento y hacer viable la operación con fuentes renovables. 

Casos de éxito

Plantas desaladora modulares en Las Palmas. Foto: Tecnoaqua

La efectividad de esta tecnología cuenta con casos de éxito muy claros a nivel global. Un ejemplo destacado ocurrió en España durante la erupción volcánica de la isla de La Palma en 2021. La lava destruyó las conducciones de agua de riego y puso en riesgo la supervivencia de los cultivos de plátano en la zona de Puerto Naos. En menos de dos semanas, las administraciones instalaron dos plantas desaladoras portátiles de emergencia que produjeron miles de metros cúbicos diarios de agua, con lo que salvaron la economía agrícola local. 

Otro caso relevante tuvo lugar en Haití tras el terremoto de 2010 y los huracanes posteriores, donde diversas organizaciones de ayuda humanitaria instalaron unidades móviles de desalinización solar. Estos equipos aportaron agua segura a miles de damnificados y jugaron un papel crucial en la contención de epidemias como el cólera. Asimismo, en zonas de conflicto bélico o tras inundaciones extremas en el sudeste asiático, estas unidades portátiles han demostrado ser la herramienta más eficaz para el abastecimiento seguro en hospitales de campaña y refugios temporales.




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