Lo que no te contaron de Aquatech México 2026

El auge que pasa desapercibido en la desalación modular

Aquatech México 2026 cerró sus puertas en el Centro Citibanamex con una lectura que escapa a las crónicas habituales. Mientras los reflectores institucionales celebraban la adjudicación de la primera fase de la desaladora de Playas de Rosarito —un contrato de 5.291 millones de pesos concedido a Cox para entregar 2.200 litros por segundo, con proyección a sumar otros 2.200 l/s en una segunda etapa que la elevará a 4.400 l/s como la mayor obra de agua potable de América—, en los pasillos y stands de los proveedores tecnológicos la conversación transcurrió por un carril muy diferente.

No hubo aglomeraciones para discutir megainfraestructuras públicas de cientos de miles de metros cúbicos diarios. El verdadero pulso del evento lo marcó un desborde continuo de consultas técnicas por plantas modulares y compactas, en rangos de 200 a 5.000 metros cúbicos al día. Quienes hacían antesala no eran gestores gubernamentales, sino directores de operaciones, jefes de planta y responsables ambientales del sector privado que buscan dos objetivos esenciales — autonomía y seguridad operacional.

En regiones de aridez extrema como la península de Baja California, el acceso al agua se transformó en la variable crítica para la continuidad del negocio turístico. El sector de viajes y turismo aporta el 8,7% del Producto Interno Bruto nacional en México según registros del Consejo Mundial de Viajes y Turismo (WTTC) y la Secretaría de Turismo, y representa más del 70% de la actividad económica en Baja California Sur. Sin embargo, esta bonanza convive con la precipitación media más baja del país, con apenas 165 milímetros anuales de acuerdo con los registros oficiales de la Comisión Nacional del Agua (Conagua).

En plazas de alta demanda como Los Cabos, donde los habitantes de colonias periféricas dependen de tandeos esporádicos o camiones cisterna, el consumo de un resort de gran turismo oscila entre los 400 y los 800 litros diarios por huésped. En lugar de competir por los caudales de las redes municipales, los nuevos desarrollos hoteleros apuestan por desacoplarse del suministro público mediante trenes privados de desalación de agua de mar (SWRO). Esta estrategia blinda el servicio frente a cortes imprevistos y preserva la licencia social con las comunidades locales, al evitar que el turismo reste volumen a la dotación de agua potable de los residentes.

Un fenómeno idéntico recorre a la industria de alimentos y bebidas. México ostenta el liderazgo indiscutible como el primer exportador mundial de cerveza, con ventas al exterior que superan los 43 millones de hectolitros anuales y generan divisas por más de 6.000 millones de dólares. Las plantas mexicanas exhiben además una eficiencia ejemplar en planta — mientras el promedio global de la industria se sitúa entre 4 y 6 litros de agua por litro de cerveza, los centros productivos locales operan en un rango de 2,5 a 2,6 litros por unidad terminada.

Para avanzar más allá de ese límite, la industria fabril afronta dos frentes complementarios. Por un lado, la sobreexplotación de los acuíferos subterráneos en el Bajío y el norte del país provoca que las aguas de pozo presenten concentraciones crecientes de sales disueltas, dureza y metales pesados como arsénico y flúor, lo que obliga a incorporar etapas avanzadas de desmineralización para asegurar agua apta para procesos térmicos y embotellado. Por otro lado, la entrada en vigor de los límites estrictos de la norma NOM-001-SEMARNAT-2021 sobre descargas residuales acelera la adopción de esquemas de reúso interno, biorreactores de membrana y sistemas de Descarga Líquida Cero (ZLD), donde los efluentes purificados se reincorporan a torres de enfriamiento y servicios auxiliares sin tocar la red municipal.

La feria atrajo también a un contingente relevante de profesionales procedentes de América Central. Delegaciones vinculadas a la hotelería costera de Costa Rica y Panamá, a la agroindustria tecnificada de caña y palma en Guatemala, y a operadores de saneamiento en El Salvador acudieron a la cita para cotejar soluciones modulares ya probadas en suelo mexicano. Para estos mercados, México funciona como un laboratorio de transferencia tecnológica inmediata, donde la velocidad de instalación de una planta sobre plataforma móvil supera con creces los prolongados trámites de licitación de las obras públicas.


Lo que omiten los informes internacionales

La lectura de conjunto revela por qué las consultoras internacionales suelen subestimar el mercado de desalación y reúso en América Latina. La mayoría de los análisis globales evalúa el crecimiento de la industria a partir del modelo tradicional de Medio Oriente y el norte de África (MENA), donde el indicador por excelencia son los megacontratos públicos de 300.000 a 600.000 metros cúbicos diarios respaldados por fondos soberanos.

Bajo esa métrica de grandes proyectos, América Latina aparenta un ritmo pausado con intermitencias ocasionales por adjudicaciones como Rosarito en México o las grandes plantas asociadas a la gran minería del cobre en Chile. No obstante, la realidad operativa muestra que la región acumula en cientos de instalaciones medianas, modulares y descentralizadas que el sector privado financia sin ruido. Es una transformación que pasa desapercibida en los grandes balances internacionales, pero que marca el compás definitivo de la seguridad hídrica industrial en el continente.

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Cox gana la adjudicación de la desaladora de Rosarito con la propuesta más económica